martes, 13 de enero de 2015

Un grito sordo contra la injusticia


Tras la entrega ayer del tercer Balón de Oro a Cristiano Ronaldo, podemos decir ya sin ningún tipo de dudas que este premio ha perdido todo su valor, todo su prestigio, toda su reputación. Sin ahondar todavía en el apartado de mayor o menor merecimiento de cada candidato, el hecho de que se reconozca abiertamente que un galardón carece de criterio a seguir, donde lo que importan más son los intereses supra-futbolísticos y se admite sin rubor que las votaciones se rigen por amiguismos, no puede considerarse algo serio sino más bien todo lo contrario. 

Joseph Blatter ha sido muy listo de fusionar FIFA con France Football hasta el punto de fagocitar al antiguo premio, donde la elección del mejor jugador de cada año se llevaba a cabo a través de una votación sólo medida por unas normas no escritas pero con cierto rigor, hasta llevarlo al terreno de la parafernalia propagandística, donde las grandes caras de las mayores empresas deportivas del mundo son los que desde hace siete años se van repartiendo entre ellos el galardón en una competición para ver quién de los dos ha marcado más goles y quién grita más (literalmente) para celebrarlos.


Mentiríamos si dijéramos que Messi, el mejor futbolista del mundo y de la historia en opinión del que escribe, no se ha beneficiado de esta nueva forma de votación, en perjuicio de otros futbolistas, hasta compañeros de equipo, que se lo merecían más. Es un hecho que la primera edición de este controvertido FIFA Balón de Oro sorprendió incluso al propio Leo, el cual como discurso de inesperado vencedor no pudo más que improvisar diciendo que quiénes de verdad se merecían ese trofeo eran sus compañeros Xavi e Iniesta. Se rompía así una estadística histórica que daba a entender que en año de Mundial se priorizaba ese premio por encima de los demás, y que previamente había galardonado a jugadores de menor nivel futbolístico como Fabio Cannavaro (2006, año en el que el Barça aupado por un estratosférico Ronaldinho había conseguido doblete de Liga y Champions) y a otros de reconocidísimo talento mundial como Ronaldo Nazario (2002) o Zinedine Zidane (1998), cada uno de ellos estrellas de sus equipos nacionales en sendas conquistas mundialistas.

Si bien en este último campeonato es difícil focalizar el centro de atención en un sólo jugador del equipo alemán campeón del mundo, es un insulto que el representante teutón de esta victoria candidato ayer a ganar el Balón de Oro, Manuel Neuer, haya recibido tan bajo reconocimiento. En 2010, cuando los votos de futbolistas y seleccionadores auparon sorprendentemente a Messi sobre los españoles, al menos el Mundial mantuvo su importancia hasta el final, hasta el punto de que a todos nos pareció raro que un ganador mundial no se llevara el galardón. Este año el Mundial ha pasado interesadamente desapercibido para la entrega del Balón de Oro. Un insulto para Neuer, Müller, Lahm, Kroos o al que usted le apetezca poner ahí.

Aunque en mi opinión no es injusto que Cristiano se haya llevado el Balón de Oro, el palmarés de Neuer este año es tan brillante o más que el del portugués: Copa de Alemania, Supercopa de Europa, semifinal de Champions, Bundesliga y Mundial. Cristiano ha ganado la Copa de España y la Champions. Si infravaloramos el peso histórico que han tenido los mundiales, cosa ilógica a todas luces, no sólo el cartel de Neuer empeora ostensiblemente, sino que además el de Cristiano no se ve empañado por un campeonato cercano al ridículo. Además, de esta manera matamos dos pájaros de un tiro, al quitar el único mérito deportivo que había hecho Messi este año, que fue conducir a su selección hasta una final histórica y recibir el galardón al mejor jugador del Mundial. Un premio éste último también discutido por una prensa española que entonces consideró que un alemán lo merecía antes que Messi, pero no así el Balón de Oro. Curioso.

Aunque nada nos pilla ya de sorpresa. El menosprecio que sufren los diferentes méritos deportivos de los aspirantes en función de que tu candidato salga beneficiado está a la orden del día, sobre todo en países donde no se conoce la vergüenza como España. ¿De verdad es tan importante ganar la Champions, más aún incluso que ganar un Mundial? Entonces, ¿por qué Frank Ribèry acabo ridiculizado en la entrega del Balón de Oro 2013, cuando se presentaba como flamante campeón de un triplete indiscutible? ¿No es motivo de vergüenza y escándalo que aquellos que dicen que la Champions de Cristiano está por encima del Mundial de Neuer no denunciasen que el año pasado Cristiano arrebatase a Ribèry el Balón de Oro habiendo ganado NADA? ¿Acaso no fue discutido con vehemencia desde Madrid la elección en 2012 de Messi para su cuarto Balón de Oro, ya que lo único que había conseguido era ganar la Copa de España y batir el récord histórico de goles de Müller (91, a decenas de la mejor marca del portugués) mientras que el Madrid había ganado la Liga y el Chelsea la Champions?

Ya ven ustedes, que dependiendo de las opciones del candidato de la prensa madridista, los criterios son diametralmente dispares

-  en 2010 se puso el grito en el cielo porque un ganador mundialista no ganó el Balón de Oro. Se habló hasta de Casillas (entonces parece que un portero sí podía optar a ganar el Balón de Oro, ahora no) e incluso algunos madridistas resentidos conque el Balón de Oro fuera íntegramente culé hablaban de Sneijder, más por ex-madridista que por el triplete y la final del Mundial que disputó, logros dignos de mención, pero insuficientes para un premio cuya cultura aún priorizaba al ganador del Mundial sobre cualquier competición de clubes. Hasta se llegó a acusar al periodista español que votaba para France Football, Francesc Aguilar, de haber votado a Messi por delante de Xavi o Iniesta, lo que fue rotundamente falso (acusación realizada por la facción mediática madridista que ha conseguido sustituir al mencionado Francesc Aguilar por Alfredo Relaño en la votación del Balón de Oro en un alarde de neutralidad, aunque éste es otro tema) ;

Atentos al titular superior. Hipocresía y manipulación es quedarse corto.


- en 2011 no hubo duda alguna;


- en 2012 desde España no se escuchó a ningún periodista defender los logros de Drogba o algún representante blue recién ganador de la Champions como posible candidato al Balón de Oro. Al contrario que dos años antes, cuando algunos pedían el Balón de Oro para Casillas antes que para Xavi o Iniesta por ser el capitán y demás chorradas, olvidando que estos dos habían ganado también la Liga, ahora la Liga sí cobraba capital importancia a la hora de decidir el ganador. Éste debía ser Cristiano (o incluso Casillas). Messi había metido 50 goles en Liga (terminando de batir el espectacular récord goleador de Gerd Müller poco después) pero entonces se decía que "lo importante son los títulos, no los goles" y "que para premiar los goles ya estaba la Bota de Oro" (cáguense). La Copa del Rey, al parecer, ya no se consideraba un título... y el pobre Iniesta, habiendo ganado el trofeo al mejor jugador europeo del año anterior y con palmarés incluso mejor que el de Messi por ganar la Eurocopa ese año, pasó sin pena ni gloria porque entonces ya no era rival de Messi, como en 2010, sino de Cristiano; no competía contra el argentino sino contra el portugués, en una clara demostración de que los periodistas españoles son muy patriotas mientras no le toquen a su Real Madrid. Bajo cierta polémica, Messi ganó su cuarto Balón de Oro, precipitado en mi opinión más que nada por la oportunidad que se le presentó a Blatter de otorgar por primera vez en la historia el cuarto Balón de Oro a un mismo jugador, constatando su categoría de leyenda, y con todo el poder mediático que ello representaba para el premio. En Madrid sin embargo esto les marcó como hierro incandescente.

- en 2013, cuando Messi ganó la Liga pero bajó su rendimiento personal por las lesiones, y Ribèry y Robben se erigían como flamantes reyes de Europa, y el único mérito que esgrimían desde Madrid para con Cristiano es que había sido el que más goles había metido (un mérito que el año pasado no era importante para estos mismos periodistas, y además aún a decenas del récord de Messi), el Balón de Oro fue para... Cristiano. Unos días después de cerrar la votación para el premio, con todo el pescado vendido y con el portugués que apenas había recibido el reconocimiento del periodista español (quién si no) en la entrega del trofeo al mejor jugador de Europa que se llevó Ribéry, Blatter cometió el error de enajenar al único equipo del mundo sobre el que no se pueden gastar bromas. El Real Madrid y su séquito mediático estallaron en una explosión de cólera, lo que encendió la mecha para que Florentino Pérez, bajo cuerda, tuviese "legitimidad" para conseguir que Blatter, en una acción sin precedentes, "ampliase el período de votación" para quién "quisiera cambiar su voto", pudiese hacerlo. Justo en esos días Cristiano con un par de goles clasificó a Portugal para el Mundial en la repesca, logro absolutamente menor que no fue capaz de disimular que el verdadero propósito de esa "ampliación de voto" fue la de comprar votos a ciertas influencias, como los representantes de la selección de Qatar que gozaban del respaldo de Florentino para su Mundial, para asegurar el voto a Cristiano, y cuya confesión posterior no mereció ocupar ningún lugar visible en la prensa deportiva española. El objetivo se había conseguido, daban igual los medios. Cristiano era campeón. Ribèry, estafado, explicó cómo se lo olió desde el principio cuando Cristiano, desaparecido en galas anteriores donde él no era el protagonista, iba acompañado de todo su séquito ese año. "Los abrazos de Blatter con Cristiano  tras ganar el Balón de Oro no los olvidaré nunca", dijo Ribèry. No pasa nada si tampoco pudisteis leer nada de esto en la prensa española. Como ya digo, no era importante. 




Secuencia de acontecimientos que propiciaron el Balón de Oro para Cristiano Ronaldo en 2013

- y en 2014, actualmente, y con todo ya requeteexplicado, no merece la pena ahondar más en el escándalo más que en el linchamiento mediático de la prensa española contra Michel Platini, el cual en un último intento de mantener el poco prestigio que le queda al Balón de Oro, le intentaba dar al Mundial el respeto que se le ha perdido definitivamente este año pidiendo, siempre según su opinión, el premio para un alemán. El Real Madrid, indignado, apeló a la neutralidad de los dirigentes y al espíritu deportivo del premio para acabar diciendo que Cristiano era el mejor y debía ganarlo sí o sí (!). No ha habido mucha sorpresa. 



Lo curioso de todo esto, y ya para acabar porque podría extenderme horas, es que para todo lo que no concerniese al premio al que aspiraba ganar Cristiano, el Mundial sí que tuvo influencia: el mejor XI de la FIFA estaba copado de alemanes y Joaquin Löw ganó el premio al mejor entrenador. Incluso el resto de votaciones iban encaminadas a lo realizado en el mundial, quedando por ejemplo Mascherano en el puesto 19º (de 25) por delante de Ramos (23º), cuando a nivel de clubes Mascherano no ganó nada mientras Ramos fue imprescindible para que el Madrid se alzara con la Champions. ¿Pesó en estos casos lo realizado en el Mundial - fracaso de España y el gran campeonato del jefecito? Por supuesto que sí. Incluso Luis Suárez, ganador de la Bota de Oro, no pudo disfrutar ni siquiera entre un puesto en el top 25 para el Balón de Oro como castigo al mordisco que dio a Chiellini en el Mundial. 

¿Qué más se puede añadir para demostrar el interés que hay detrás de este desprestigiado premio en el que lo ganan Cristiano o Messi en función de la fuerza del aparato mediático que les empuja cada año por delante del resto de jugadores del mundo? Que sean estrellas no les impide tener peores rendimientos un año que otro futbolista, y por supuesto el serlo no les pone por delante del ganador del Mundial.

El tiempo dará la razón a los que claman por la insignificancia que está adquiriendo el premio cuando, dentro de unos años, entre Messi y Cristiano sumen más Balones de Oro que Cruyff, Van Basten, Platini, Beckenbauer y Ronaldo. 

Este artículo no pone en duda todos los Balones de Oro de Messi y Cristiano, pero sí intenta aclarar la diferencia de trato de la prensa española hacia uno y otro. No se puede protestar contra el prestigio de un premio cuando no se lo dan a tu candidato y ponerlo por las nubes cuando sí se lo dan. Y no he usado el verbo inapropiado, ya que desde el año pasado se sabe que el Balón de Oro no se gana, se da.

@CapPescanova

sábado, 13 de diciembre de 2014

"La Liga se nos va"

Getafe 0-0 Barcelona. Partido vulgar del Barça que apenas ha
creado peligro ni ha hecho buen juego.
"La Liga se nos va", eso decía para sí mismo mi padre con el que estaba viendo el Getafe-Barça esta tarde. "Estos tres puntos son importantísimos para poder seguir a la estela del Real Madrid". Claro, que esto es lo que suele decir cada uno de los partidos que ve. Cada uno de esos partidos trampa en los que se le exige al FCB de ganar por diferencia de presupuesto, de equipo, de jugadores y de prestigio, sin cuyos puntos es imposible ganar la competición liguera, y que a priori parecen fáciles pero se acaban complicando casi más por relajación culé que por capacidad del rival. "A tomar por culo la Liga!", masculla mi padre al acabar el  partido. 

Yo discrepo con él pero esas charlas suelen acabar en conflicto debido a la tensión creciente. Acaba el partido y se nos olvida el fútbol por completo, nos tomamos un café con el resto de la familia y bromeamos sobre todas las cosas. Pero durante el partido su afición, y la mía tanto como la suya, nos desconecta del mundo real durante un buen rato. Y hace tiempo, tanto él como yo, que no nos lo pasamos bien viendo los partidos del Barça.

Hace tiempo que discutíamos mucho sobre la principal culpabilidad del mal funcionamiento del equipo: mi padre se centraba en el aspecto deportivo y anímico de los jugadores (que si no corren, que si están desmotivados, ya no tienen hambre para volver a ganar) y yo me centraba en que la culpa era de aquellos que dejaron que todo eso pasase, de aquellos dirigentes, que en lugar de seguir la senda del triunfo dejada por los expertos que sí supieron en su momento dar con la tecla y hacer bien su trabajo durante mucho tiempo para llevar al Barça a lo más alto y dejarlo ahí durante años, prefirieron actuar de manera totalmente contraria dejando que el mejor equipo de la historia acabase cayendo en un pozo de conformismo y autocomplacencia del que ya es imposible salir. 

Al principio ni me dejaba empezar a argumentar, me decía que me dejara de tonterías, que me centrara en el fútbol y me olvidara de la "política", que no influía en absoluto. Pero a fuerza de ver pasar el tiempo sobre el equipo y por qué no, de mi testarudez heredada, ha acabado calando en él la sensación de que sí, de que el equipo ha sido llevado por el mal camino hasta hacer irreconducible la senda de los otrora triunfantes años. Hace tres años, para ser exactos. Tiempo récord.

"Müller es el mejor Messi", "Hercúleos contra el Barça"

Difícil de olvidar, decían. No conocían a Rosell, Bartomeu, Santi Nolla, Perearnau...

Recuerdo que cuando el Bayern Münich de Jupp Heynckess nos avasalló en Champions con un 4-0 y un 0-3 (sin tirar a puerta ni una sola vez en ninguno de los dos partidos) nadie levantó la voz para hablar de autocrítica. Tanto para los conformistas jugadores, que ya no entrenaban "tan duro" como con Guardiola, como para la prensa amiga de la directiva esa desastrosa semifinal de Champions había sido sólo un "accidente aislado". Se acabó ganando la Liga de los 100 puntos y se adornó el "accidente". Se fichó a Neymar y en palabras de Rosell "ya no hace falta fichar nada más" y toda la prensa afín aplaudió. A nadie le dio por pensar que, aunque los accidentes existen, esa abultada derrota mostraba unos síntomas que eran presagio de una época peor, presagio de una época en la que se cantaba por los Beatles y se decía "al loro! que no estamos tan mal!" cuando sí que lo estábamos. "Que me los embaucan y eso no me gusta!", decía el susodicho a su afición. Esas mismas palabras sacadas de contexto las utilizaría yo ahora para describir la situación en la que hemos vivido estos últimos años en el Barça: la directiva nos ha tenido engañados.

Cuando a la siguiente temporada Tito Vilanova desafortunadamente falleció y Rosell trajo al "mejor entrenador para el Barça, ya que conocía el modelo", nos la estaba colando una vez más, pues a él poco le interesaba el modelo. Ni poco le interesaba mantener a Messi contento, como advirtió Guardiola, el más próscrito de los próscritos, que ganó títulos de casualidad en el Barça porque se encontró con muy buenos jugadores, y por el cual el Barça vive en un sinvivir debido a las constantes comparaciones. Así, con esa actitud, Rosell dijo a través de su títere Tata no querer fichar a nadie porque "confiaba en los jugadores" de aquel vestuario al que "admiraba más que entrenaba" y en el que prefería que "Messi no tocara mucho la pelota como táctica ante el rival", para que hace unos meses, ante la crítica del fichaje de Mathieu por haberlo fichado una temporada después el doble de caro, Bartomeu le echase la culpa a él de esa decisión. Tócate los huevos. Lo que querían eran ahorrarse el problema de equivocarse fichando jugadores que pudieran hacer cualquier tipo de sombra a los jugadores que habían dejado encumbrarse por encima de la figura del entrenador y que pudieran crear conflicto pagando ellos el pato. Nada nada, que siguieran los mismos grandes jugadores que lo habían ganado todo. Su planificación era la de no hacer nada. "El fichaje es Puyol". Una oda al trabajo mal hecho. 

Llegados a este punto, no le doy tanta importancia a que Luis Enrique sea un entrenador chulesco y torpe al que le cuesta que su equipo saque partidos adelante contra Málaga, Celta o Getafe. No le doy tanta importancia al inmovilismo táctico de Luis Enrique, que le impide cambiar la dinámica de cualquier partido que se le complique, ni que tenga a Messi maltratado en el centro del campo sin tocar un balón en condiciones más que el que él mismo baje a recibir a medio campo. A mí me fastidia que, llegado al punto donde se perdieron dos finales, las de Copa del Rey ante el Madrid y las de la Liga ante el Atleti, casi no se tirara a puerta ni se fuera a por el partido. Los mismos síntomas que se vivieron hace dos años, repercutiendo el año pasado en forma de enfermedad que nos hicieron quedarnos un año en blanco. Ante eso, el discurso oportunista de la directiva de "hay que empezar desde cero" cuando son ellos mismos los que nos han hundido, me llena bastante de rabia. 

Y claro esa rabia se agrava cuando, después de años sin querer mejorar la plantilla, ves el fracaso de la "revolución" que se ha llevado a cabo. Una revolución que ha llevado a que se sustituya jugador por jugador (Rakitic por Cesc, Suárez por Alexis, Puyol por Vermaelen(!), Douglas por Montoya(!!)...), donde el jugador referencia vuelve a ser un Xavi que hasta un mes antes de empezar la Liga se iba a retirar en vista de su nefasto rendimiento el año pasado debido sin duda a los malos entrenamientos que se llevaban a cabo y los jugadores consentían, donde Pedro Alves Piqué e Iniesta, jugadores que decidieron hace tiempo dejar de dar lo mejor de sí mismos para a través de la autocomplacencia ser una sombra de lo que fueron sigan siendo piezas titulares, y que los recambios sean o canteranos recién salidos del horno o canteranos conformistas con chupar grada todo el año. Con la guinda de Douglas como único fichaje tras conocer que el Barça se tiraría dos ciclos de fichajes sin poder contratar a nadie. Una gran planificación, sin duda.

Por eso, cada vez que mi padre dice instintivamente: "la Liga se nos va", yo no tengo más réplica que contestarle: "la perdimos hace tiempo, papá".


BONUS TRACK:


Lo peor es toda esa parte de la afición ENGAÑADA por esta influenciable prensa que piensa de verdad que lo que hace que el Barça no gane no es lo mal que lo han hecho y siguen haciendo sus dirigentes, sino aquellos aficionados que "no paran de criticar sin sentido". Curiosamente, estos aficionados criticones no existían durante la etapa de Guardiola, donde todo se hizo bien y no había nada que objetar, ya que todos estábamos contentísimos. Pero parece que criticar a tu equipo de manera productiva para que las cosas en tu opinión se hagan mejor es "no ser del Barça". Así empezó Rosell un par de años después de llegar al poder y así han calado los medios en la culerada: criticar al Barça es no ser del Barça. Los que criticaban al Barça por "cualquier cosa" eran los que hacían que la confianza del equipo se derrumbara. Y vaya que sí, pasado todo este tiempo he llegado a la conclusión de que verdaderamente los nocivos para el equipo son ellos, que han justificado cualquier mala acción de esta junta hasta permitirles llegar hasta donde estamos ahora...

@CapPescanova

martes, 25 de noviembre de 2014

Soy el mejor, y si no lo soy, me lo invento

Martes, 25 de noviembre de 2014. Hace dos días, Leo Messi marcó tres goles contra el Sevilla que le convirtieron (253) por encima de Telmo Zarra (251) en el máximo goleador de la historia de la Liga. Bueno, o no. O sí, pero con matices. Todos quitando valor a la acción del argentino.

En la Cadena Ser entrevistaron ayer a la hija de Telmo Zarra (con una vehemencia que no se le hubiera permitido mediáticamente si el que hubiese superado el récord hubiera sido un madridista) que insinuaba que aquí no se había roto ningún récord: ni se habían superado los goles de su difunto padre, atendiendo a recopilaciones de datos tan creíbles y objetivas como las de Mister Chip (el periodista que celebra los goles del Madrid en el Clásico en este vídeo https://www.youtube.com/watch?v=eWScOpt9INk ) y que, aún superándolo en número de goles, nunca podrá ser superado ya que Zarra consiguió sus 251 (?) goles en 12 partidos menos. En una época en la que no existían cambios y cuando se jugaban los 90 minutos cada partido, haciendo que Zarra jugase más tiempo que Messi para conseguirlos, matiza el periodista. Pero aquí ya tenemos el primer "sí, pero..." de los muchos que copan actualmente la interesada prensa manipulada de España.

De repente, habiéndose convertido Messi en la referencia goleadora en la Liga mal que les pese a todos sus haters, lo importante no son los goles convertidos sino el promedio goleador: un promedio que favorece a Cristiano (197 goles en 176 partidos con el Real Madrid) frente a Messi (253 en 286) ya que el primero llegó como referencia del equipo blanco y el segundo salió de la cantera tirado en banda a la sombra de Ronaldinhos y Eto'os, pero que excusas aparte es un dato que NUNCA ha tenido repercusión hasta ahora. Ahora, ahora sí interesa hablar de promedios goleadores. Y, por supuesto, con matices.

Con matices, porque no podemos sobrepasar ciertos límites a la hora de imponer los criterios que nos interesen. ¿Que el año pasado Luis Suárez empató con Cristiano en la Bota de Oro metiendo ambos 31 goles habiendo jugado menos que el portugués y sin anotar penaltis? Qué más da, aquí lo que importan son los goles marcados, no los porcentajes de acierto. ¿Que Messi está igualado con Raúl en lo alto de la clasificación goleadora de la Champions, a uno de Ronaldo, habiendo jugado casi 20 partidos menos? Injusto hablar de promedios goleadores aquí también. ¿Que hablar de promedios goleadores convertiría a la mítica estrella madridista de Raúl González Blanco en un mindundi cuyo promedio goleador es de 0,47 goles por partido, muy lejos del 1,11 de Ronaldo y  el 0,87 de Messi? Acabáramos, ni hablar. Raúl es Raúl, uno de los mejores sino el mejor jugador español de la historia. Pero los promedios los dejamos para ocasiones que nos interesen. Por ejemplo, la actual.

Máximos goleadores de la historia de la Liga: Cristiano, con 50 goles menos que Messi y Zarra. Pero mejor promedio goleador, dónde va a parar...
Desde que Guardiola catalizó el rendimiento de Messi hasta la máxima expresión que conocemos hoy en día, aproximadamente aparejados a la llegada de Cristiano al Madrid, el registro goleador del astro argentino no sólo ha sido muy igualado (1,11 del portugués por 1,10 del argentino), sino que al contrario de la constante regularidad de Cristiano a la hora de incrementar sus registros goleadores contra Getafes y Galatasarays, golosa cantidad de penaltis rigurosos mediante, Messi ha ido goleando a todo el que se le pusiera por delante (el rival al que más goles le ha hecho ha sido al Real Madrid, seguidos de Sevilla y Atleti) pulverizando récords uno a uno, para los cuales la manipulada prensa española siempre ha tenido a bien tergiversar para no tener que reconocer la dolorosa verdad, que es que ellos, representantes del Madrid en los medios, no puedan presumir de la grandeza del equipo de sus amores ya que hay otro que les supera.

Un detalle que relaciona a todos estos "intentos" de desprestigiar a Messi es que todas estas investigaciones que ponen en duda el mérito de los logros del argentino llegan justo cuando está a punto de batirlos. En la Champions, a Cristiano le aparecen goles de fases de clasificación nunca contabilizadas hasta ahora. Con el de Zarra, que duró 60 años, ha sido ahora cuando oh milagro han descubierto goles perdidos de Zarra. 



O por ejemplo, ¿por qué no recordar el récord de 91 goles en un año natural superando a un mito como Gerd Müller que metió "sólo" 85 hace 40 años? Un logro que le valió el voto internacional para hacerse con su cuarto Balón de Oro, trofeo totalmente inmerecido según la prensa central española. Cristiano había ganado la Liga ese año por delante de Messi que "sólo" ganó la Copa del Rey, ¿qué más daba esa tontería de récord 91 goles? Además, rebuscando AHORA entre los arcaicos archivos del mundo antiguo encontraron a un pobre zambiano que metió no se sabe cuántos golesn no se sabe cuántos partidos, si oficiales o no, eso no importaba. Lo de Messi volvía a no tener mérito. Algo irritantemente chocante vista la alegría que les causó a estos mismos periodistas que el Balón de Oro siguiente, el de este año, fuera para Cristiano, después de no ganar ni un sólo título pero habiendo sido pichichi del año natural con... 66 goles. Poco más de la mitad de los que marcó... ¿quién? ¿Chitalu, dices? No me suena.



Y un aspecto que no carece de importancia en los registros goleadores son los penaltis. Esa acción del juego que facilita mucho la anotación de un gol por parte del equipo favorecido pero que cuya facilidad para pitarlos a un equipo u a otro queda siempre a juicio de los presionados árbitros (presionados por aquellos medios que ponen sus cabezas en dianas cuando no les favorecen, esos medios, los de Madrid). En 10 años Messi ha anotado 32 penaltis, 10 menos que Cristiano en 5 años. Y nada de que "los penaltis hay que meterlos", porque Messi sólo ha fallado unos 4-5 penaltis más que el luso. ¿Hablamos pues aquí de promedios? Porque si Cristiano jugase tanto como Messi en Liga, que debería llegar a los 90 penaltis lanzados? Este año "Cristiano lleva más goles que 16 equipos de la Liga", dicen con orgullo en Madrid. Lo que no dicen es que ha tirado más penaltis que todos los equipos de la Liga. Es una broma que nadie quiera destacar (es más, lo celebran indisimuladamente) que Cristiano haya superado en 5 años el número de penaltis anotados por un madridista, que ostentaba Hugo Sánchez que jugó en el Real Madrid... 7 años. Haciendo un rápido cálculo, nos sale que cada año Cristiano ha contado con más de 8 penaltis para engordar su cuenta goleadora, por 6 para Hugo Sánchez y menos de 4 para Messi. No parece ser pues digna de mención esta estadística.

Y finalmente como no podía ser de otra manera todo este gran cuento de hadas que se dedican a repetir constantemente los adoctrinadores medios españoles cala muy hondo en el aborregado aficionado medio madridista. Frases como "Messi sólo mete goles gracias a Xavi e Iniesta" y "Cristiano es más completo que Messi" (hilarante frase donde las haya) son ya patrimonio social español. La que se está acuñando ahora es "el récord de Messi no vale nada, Cristiano es mejor porque tiene mejor promedio goles/partido" será el nuevo clavo ardiendo al que se agarren en Madrid. 

Menos mal que Messi no depende del reconocimiento de una prensa y una sociedad donde el Real Madrid lo controla todo, sino que está reconocido mundialmente como el mejor del mundo por las tremendas hazañas que vemos cada día. Messi se ha hecho ya un nombre en la historia y los promedios, los Chitalus, las hijas de Zarra y los vómitos pasaran a mejor vida, pero los récords perdurarán, y el tiempo pondrá a cada uno en su sitio.

El récord de goles en la Liga de Leo Messi ocupó más sitio en la portada de los diarios deportivos extranjeros que en los de su propio país


PD: en un artículo del diario El Economista (http://ecodiario.eleconomista.es/futbol/noticias/6268810/11/14/Messi-y-los-records-de-Zarra-Hugo-Sanchez-y-Cristiano-Ronaldo-que-jamas-superara.html) se dice que, aunque Messi haya superado el récord de máximo goleador de toda la historia de la Liga superando al mítico Zarra, nunca podrá superar récords ostentados por madridistas como por ejemplo los 38 goles metidos por Hugo Sánchez todos al primer toque en una misma temporada... 

(sigh) 

En fin, sigan llorando, madridistas. Si ya lo sabemos. Ustedes son los mejores. El Real Madrid es el mejor equipo del mundo. Y sus futbolistas también. Y si no es así, pues se lo inventan. Qué más da.

martes, 28 de octubre de 2014

Y mientras tanto, Florentino Pérez a manos llenas

Esta mañana se ha conocido la desestimación por parte del juez Martínez Borrego de la demanda de responsabilidad sobre la directiva de Laporta. No soy muy expertos en temas judiciales, pero los que sí entienden resumen la sentencia judicial conque el mandato de Laporta acabó con beneficios de 4 millones de € y no con pérdidas de casi 50 millones de € como alegaba la actual Junta y las auditoras que habían contratado. Es decir, que Laporta y su junta no sólo construyeron el mejor Barça de la historia, sino que encima lo hicieron de manera limpia. No está nada mal, para haber sido el primer presidente de la historia del Barça al que le han puesto una demanda de responsabilidad. Habiendo habido otras muchas directivas culés que eran mucho más sospechosas de fraudulencia o negligencia. Sólo recordar que Núñez, aquel presidente que pone nombre al museo del Barça, ha entrado en prisión por esto mismo. Por lo que cabe pensar de forma bastante acertada que detrás de esta acción de responsabilidad, respaldada por poco más del 50% de compromisarios de aquella asamblea de 2010, se escondían unos intereses y sentimientos de venganza que poco tenían que ver con la salud del club y los intereses del equipo. Y bien se está demostrando que, sin haber ganadores, el único que pierde aquí es el Barça.

La rúbrica de la actual directiva, antes presidida por Rosell y ahora por Bartomeu, que recibieron un equipo campeón y lo han desvirtuado hasta lo que se puede ver actualmente. Aunque muchos se justifiquen autodiciendo que "los buenos tiempos ya no volverán" (frase de completo autocomplaciente) y que el año pasado el Barça no ganó el doblete por sólo un margen de dos goles (¡!), la verdad de este asunto es que, entretenidos con temas que al Barça nada mejoraban, esta directiva ha dejado abandonado a un equipo que ha ido perdiendo identidad de juego, que ya la temporada pasada, siguiendo el guión de la permitida decadencia de los jugadores, el club (fútbol) no ganó ni un sólo título, y esta temporada, tras un comienzo ilusionante, Luis Enrique ha decepcionado poniendo a los mismos complacidos jugadores de siempre para recibir la paliza del equipo de enfrente, que no ha perdido oportunidad para reforzar su idea de juego. No hay visos de que el panorama deportivo vaya a mejorar, tras haber perdido los dos únicos partidos contra equipos grandes esta temporada y tras una "renovación" de la plantilla que más parece maquillaje que verdadera reestructuración de la plantilla.

A lo que me vengo a referir, como aficionado al Barça, es que la sentencia favorable a Laporta me gusta no sólo por él y sus directivos sino porque creo que deja a las claras que la junta actual se ha perdido en batallas en tierra de nadie, utilizando el Barça para sus trifulcas personales y degenerando el mejor equipo jamás recibido por una directiva entrante en el Barça. No hay dudas hasta este punto, la junta rosellista es LA PEOR DIRECTIVA DE LA HISTORIA DEL BARÇA. Felicidades, no era fácil pero lo habéis conseguido.

Y ahora llega mi reflexión indirecta sobre este tema. El Barça está sancionado por dos años más sin poder fichar, siendo el propio Bartomeu que sí que se habían equivocado tras haber llorado a través de los medios de comunicación que tienen comprados que si había manos negras. Tampoco consiguieron nada positivo cuando intentaron defender a Luis Suárez ante su desproporcionada sanción cuando había atenuantes suficientes para que cualquier otro equipo del mundo hubiese reducido la sanción... Y ahora se produce lo de Laporta. Esta directiva actuando desde el rencor y perdida en mil peleas que al Barça nada beneficiaban ha permitido que la imagen del Barça quede a la altura del betún y que la reputación y el peso que tenían el club tanto en España como en Europa pase de ser enorme a sólo testimonial.

Durante este período, hemos podido comprobar como Florentino Pérez aprovechaba esta ausencia de rivalidad por el poder mediático y en estos años ha podido hacer y deshacer a su gusto, sin oposición ninguna y por muy descabelladas que fueran sus decisiones. Durante estos últimos años donde el Barça, de la mano de esta junta, ha dejado de querer ser grande, desde el Madrid se ha justificado la campaña más lamentable de la historia del Balón de Oro, orquestada por Blatter y motivada por el poder que tiene un club que hace lo que quiere. Influenciado por añadido con que Florentino, desde hace dos años, es el primer presidente de club que entra en el Comité de elección de candidatos a ganar el Balón de Oro, con una descarada influencia directa con los jugadores de su propio club. O por ejemplo, la creación por primera y última vez del premio al Jugador Más Valioso de la Liga, trofeo de pandereta creado por Javier Tebas a gusto de Florentino para que su jugador franquicia estuviera contento. Y lo último han sido la designación de los últimos premios de la LFP acaparados casi por completo por su equipo cuando ha sido 3º en Liga, y la no elección del que hubiera sido su fichaje estrella, Luis Suárez, de entre los candidatos para ganar el Balón de Oro, y sin embargo sí ver a James Rodríguez, su reciente fichaje mediático.

Y no sólo son beneficios indignantes para su propio club, sino también perjuicios contra el Barça de los que nadie se hace cargo y que Laporta en su época bien se dedicaba a despachar con su poca mesura habitual. Si las recientes declaraciones de Blatter sobre Messi diciendo que "no mereció ganar el trofeo al MVP del mundial" las hubiera pronunciado sobre Cristiano Ronaldo, ya se habrían acabado todos los debates sobre el siguiente Balón de Oro: hubiera sido el regalito de compensación ante tal despropósito hacia el club blanco. Ya pasó el año pasado, tras la actuación infame de Blatter imitando a Cristiano como si fuera Robocop... Sin olvidarnos por supuesto que aquella medida moderada de "censurar a Intereconomía" cuando Punto Pelota estaba en su punto álgido, o aquella querella contra la COPE por una filtración de dopaje hecha desde el propio Real Madrid y del que el Barça no quiso profundizar, no ha evitado en absoluto que se haya seguido diciendo diariamente barbaridades, mentiras y difamaciones contra el Barça y sus jugadores de manera constante, sin ni siquiera nadie para defenderles. Ya Laporta lo hacía en su día, luego Guardiola, abandonado a su suerte ante el aparato mediático madridista el primer año de Rosell (uno de los motivos por los que creo que se fue, el poco apoyo de Rosell, el que dijo a su llegada que quería convertir a Pep en el Ferguson culé, menudo hipócrita el tío). Pero ahora mismo, el Barça está abandonado a su suerte, tanto dentro del campo como fuera.

Las únicas veces que vi en estos años hablar a la Junta directiva con verdadero interés era sólo para hablar del objetivo que se ha resuelto hoy con la desestimación del juez: ir contra Laporta. El único interés de estos individuos era usar al Barça en su reyerta personal, y ahora tras haber acabado lo único por lo que estaban en el Barça, ya sólo les queda tres cosas: o apelar la sentencia (y perder, y que encima le cueste el proceso más dinero al Barça, porque no son ellos los que denuncian, denuncian a través del club); o dimitir, lo que no harán porque no tienen vergüenza; o pasar sin más pena que gloria el mandato que se aseguraron de alargar hasta 6 años, es decir que aún nos quedarían dos años donde, en tales manos y sin poder fichar, gracias a ellos también por supuesto, el equipo no creo que alce el vuelo.

Mi indignación contra esta Junta directiva no podrá cesar hasta que estén lo más lejos del Barça posible, donde podrán hacerle el menor daño posible. Con Laporta se ha hecho justicia, y no sólo eso, sino que ha dejado con el culo al aire a unas personas que nunca pensaron en el Barça y que mintieron desde el primer día.

Y hasta que no se vayan, cuanto antes mejor, y venga alguien que de verdad sitúe al Barça en el lugar que se merece, la caverna mediática con Florentino en la sombra seguirán construyéndose un gran ciclo para ellos donde aprovecharán el vacío de poder dejado por Rosell, Bartomeu y compañía.

¡Pero sí es que me preocupo por Florentino Pérez y el Real Madrid, y resulta que fue el mismo Faus el que llamó a Messi "ese señor"! Si es que son lo más nocivo que ha pasado por el Barça desde que yo tengo memoria! Más incluso que Joan Gaspart!

Podría decir mil cosas más pero o me repetiría o ya las sabéis. Sólo me queda una cosa más por decir: #BartomeuDimissio y VISCA BARÇA.

PD: @Marsallorente , @FPerearnau y demás gentuza que han estado defendiendo a esta junta y atacando a la anterior, y que aún ahora tras la sentencia continúan con su retahíla. No sé cómo podéis dormir por las noches.

jueves, 14 de agosto de 2014

El anti-anti-rosellismo

Si creíais culés que el entorno del club no era ya bastante complicado, ahora ha aparecido una nueva facción en ella. Si en general el entorno se dividía en -ismos estúpidos con los que la gente apoyaba a distintos bandos dentro una pelea inexistente en lo meramente deportivo (más allá de tener tus más y tus menos con el colega del bar sobre quién mejoraría ahora mismo más la defensa del Barça, si Bogarde o Thuram) pero sí en la pelea de poderes de la institución, ahora se ha desprendido del actual "rosellismo" un colectivo cuyo única preocupación tuitera consiste en buscar el error y la contradicción de aquellos que van en contra de Rosell, no defendiendo a Rosell, sino atacando con argumentos a la defensiva (irónico, verdad?) a todo aquello que el que ataca a Rosell defienda. Parece complicado, pero en realidad es muy fácil.
Partimos de la base (hipotética para los anti-anti-rosellistas) de que todo el que critica a Rosell, suave o duramente, comprensiva o agresivamente, con motivos o sin ellos, no siempre lo hace por sistema; es decir, llegando a ser tan osado de suponer que si hay gente que critica a Rosell (algunas de ellas tendrán un cierto motivo, incluso pueden ser, los menos con total seguridad obviamente, motivos de peso) por algo será, el aficionado medio azulgrana se encuentra ahora mismo en una inútil y nociva encrucijada por ver quién se lanza el "y tú más" más incongruente. 

Con Laporta, y esto era de agradecer aunque fuera él el centro de todas las críticas, no pasaba eso: casi todo el aficionado culé estaba de acuerdo en que Laporta era un liante, un golfo, un barriobajero y un irrespetuoso en muchos sentidos. Irónicamente, Laporta generaba con su forma de ser mucha más unión en el barcelonismo de la que hay hoy en día, por varios motivos, entre los que destacan su buena relación con Cruyff y su nulo intervencionismo en la parcela deportiva, donde su Barça cosechó muchos éxitos y donde sus apariciones esporádicas en televisión, tan mal vistas siempre desde Madrid y receladas por la culerada, no generaban sino un escudo que protegía al equipo ante su glorioso camino hacia los títulos. Con varios años de turbulencia por el medio, resueltos rápidamente y muy bien, que terminaron por encender la mecha de una afición que pensaba cuando votó a Rosell con la mayoría más absoluta de la historia del club que lo único que le faltaba al Barça para quedarse en la cima era que desde su propia cima la tempestad también estuviera calmada.

Pasados tres años, muchos pensamos que aquel ruidoso Laporta no era más que una tormenta de muchos truenos y poca lluvia, mientras que Rosell, a la chita callando, ha pasado cual monzón arrasando con todo aquello que se le cruzó. Esta opinión es personal, por supuesto. Hay muchos culés que no sólo no piensan así sino que piensan todo lo contrario. He ahí donde hay que pararse para explicar todo este problema con el entorno. Si con Laporta había consenso porque recibía toda crítica que se mereciese, y cuando hablamos de recibir hablamos de quién verdaderamente tiene la capacidad de criticar que no es otra que la prensa afín, con Rosell nunca ha sido así porque, mal que me falle la memoria, la mala crítica contra él desde el comienzo de su gestión ha sido totalmente inexistente desde la prensa. Sin duda una prensa comprada que mediante los intereses de Rosell le ha dorado la píldora hasta hacer ver a la gran mayoría de los consumidores de información azulgrana lo bueno que es. 

Razones ha habido, y otra vez debo añadir que esto es opinión personal, para haberle criticado, como por ejemplo:
- que su máxima preocupación al llegar a la presidencia del Barça fuera gobernar desde el revanchismo contra la Junta anterior; 
- que mientras se perdía el tiempo reclamando tonterías pasadas a Laporta que no afectaban en absoluto al equipo se le dejara abandonado ante la venenosa prensa de Madrid con un Guardiola que tuvo que hacer de entrenador, portavoz y presidente en funciones de un club abandonado a toda suerte de acusaciones, ya fueran arbitrales o de dopaje; 
- quemar a Guardiola, además, con un desabrimiento total tanto en la parcela técnica como en lo personal ("los títulos no te respaldarán siempre") hasta conseguir que se fuera el mejor entrenador de la historia del club (inciso: ya pueda decir Guardiola que esto no fue así, que seguiré pensándolo, interpreto ese NO de Pep como el que sólo busca dar desde fuera un poco de estabilidad que no se le está dando al Barça desde dentro); 
- que se descuidara de esa manera la parcela técnica, olvidando reforzar el equipo y dan cuartelillo a unos jugadores que se han tirado dos años sin entrenar y haciendo lo que les ha dado la gana, con entrenadores o indispuestos o incapacitados de imponer disciplina; 
- el fichaje de Neymar, la peor gestión de un fichaje que he visto en mi vida, que ya tiene que estar mal montado para que un sólo socio te meta en este apuro de imputaciones y juicios (y lo digo como culé, si no eres Florentino, no intentes imitar sus chanchullos mafiosos), no sólo por el dineral sino por seguir un año más descuidando al equipo; 
- por estar más preocupados en crear lo del Espai Barça con Qatar que en cuidar a un equipo que se iba a la deriva; 
- que no hayan sido capaces de reducir nada la sanción a Suárez cuando cualquier equipo con reputación y peso institucional, y al menos el Barça cuando ellos lo cogieron lo era, podría haberlo hecho; 
- alguna más me dejo pendiente... ah sí, pendiente, como la sanción de no poder fichar durante un año. 



Tras esta enumeración y habiendo perdido varios lectores rosellistas a estas alturas del texto, espero haber puesto en bandeja el por qué del problema que tiene el Barça con el entorno. No hay crítica. Se ha transformado la crítica en una mera banalidad argumentada con un frase vacía "si criticas al Barça, es que no apoyas al Barça y no eres del Barça", por parte de los mismos que se tiraron todo el mandato de Laporta criticándole por todo. Que digo yo que después de la larga lista de despropósitos de Rosell enumerada previamente, a los señores Nolla y Casanovas les podría haber dado para dedicar alguna editorial menos a criticar a Cruyff, Laporta y Guardiola y sí a Rosell, Bartomeu y Freixa, pero parece que no, que aún no les han dado motivos suficientes. Y si ya hablamos de lo meramente deportivo, olvidaos también, porque para Mundo Deportivo y Sport el 7-0 del Bayern no existió, de la misma manera que estamos pasando este verano sin más pena que gloria con unos fichajes desilusionantes en su mayoría y con un mes de mayo pendiente de olvidar.

El socio culé medio, en su bendita ignorancia supongo yo, se creerá todo lo que diga la prensa y a estas alturas desconfía de todo aquel que critica al dimitido presidente imputado, ya que instantáneamente lo encasilla en un "éste será de la oposición" y las contextualiza hasta darles el nulo valor que los interesados querían.

En este sentido, los rosellistas que intentan ponerse al mismo nivel de crítica que los cruyfguardiolaportistas poco pueden rascar de errores de directivas pasadas ni de pasados entrenadores exitosos afines a ellas ya que unas cometieron pocos errores si las ponemos en una balanza con la actual y otros son unos ídolos de por vida para la culerada por mucho que se les desprestigie injustamente desde la prensa afín al rosellismo. Estar imputado por no declarar 40 milloncejos o mentir en el precio de Neymar o llevar al mejor equipo azulgrana de la historia a la ruina son entre otras acusaciones mucho más dolorosas que beber champán agarrado a tiparracas despampanantes o quedarse en calzoncillos en un aeropuerto. 

De ahí que se haya desarrollado esta nueva facción del rosellismo, que es el anti-anti-rosellismo. Es como la oposición de la oposición. Es el frente contrario a los cuatro descamisados de Twitter. El anti-anti-rosellismo dice no ser anti-laportismo, pero lo es. Empezaron esgrimiendo de forma pausada un falso "no defender a Rosell" de lo indefendible pero no poder ver a Laporta ni en pintura, porque para ellos era más importante ser un chorizo guardando las formas burguesas que un individuo de a pie descastado, y evidentemente gastarse 80.000€ en espías vale tanto como manejar 600 millones en un nuevo Camp Qatar Nou. Luego fueron contra Guardiola, llegando incluso a desear sus derrotas con el Bayern. Ahora sus focos están puestos en la fuerza periodística anónima tuitera contraria a Rosell, cazadores de pelícanos y demás secuaces de principios guardiolísticos.

Su forma de actuar es sencilla: justifican la penosa labor de la actual directiva aludiendo a mil excusas de deterioro de la plantilla y del estilo de la que en absoluto son culpables, y criticando a todo aquel que ose recordar y añorar mejores tiempos pasados donde ese tipo de excusas que justifican la falta de juego y títulos se paliaban con un buen organigrama deportivo y con trabajo y más trabajo. Tú les dices que el trabajo que se hacía antes con Guardiola no era el mismo que el de ahora, y te hablan de los fichajes fallidos de Pep o la denigrante frase de "nos quedamos a un gol de ganar Liga y Copa, fíjate lo mal que estábamos", cuando las sensaciones se reflejaban en la impotencia del equipo al enfrentarse al Atleti, al que no pudo ganarle ni siquiera a la sexta oportunidad que se le presentó, en casa y con la motivación de poder ganar la Liga. Pero claro, eso no es tan malo como el fichaje que perpetró Guardiola con Chygrynsky. Ni punto de comparación. Acabáramos.

Un ejemplo de ello es el siguiente: cuando los guardiolistas criticaban el fichaje de Martino, como los anti-anti-rosellistas se quejaban de que no le dieran tiempo suficiente para adaptarse o hacer jugar bien al equipo, y llegar final de temporada, perderlo todo y culpar a estos de que con sus críticas y su falta de apoyo han desestabilizado al Barça, más que cualquier mala gestión de la directiva. O como cuando se rieron de Txiki y cuestionaban su política de fichajes porque el ManCity ha perdido una Community Shield, después incluso de haber ganado la ansiada Premier, porque es el director técnico que los laportistas añoran en vista de los deprimentes métodos(?) de Zubizarreta, pero para ello también tienen respuesta, ya que a Zubi lo puso ahí Guardiola en el cargo. O también cuando sonaba Reina hace unos meses para el Barça y los anti-rosellistas no lo querían porque les parecía un showman más que un portero válido, pues más rápido han saltado los anti-anti-rosellistas a comentar el cambio de principios al que tendrán que someterse todos al ser fichado por su amado Guardiola, dando a entender que a partir de ahora muchos pensarán lo contrario de lo que pensaban antes, lo cual dudo. 

Ojo, después de estos comentarios, bien que te matizan que ellos no tienen nada en contra de Guardiola ni de Txiki, al contrario... que lo que ellos critican es que haya gente que añore a tíos que hicieron al Barça grande pero que ya no están. ¿Defendiendo a los actuales? No, porque de hecho ellos mismos reconocen que muchas cosas de Rosell, Bartu y Zubi son indefendibles, y unos incompetentes. Su único objetivo es obviar los errores de la actual directiva con un "pues Laporta tal", los errores de los fichajes con "pues Guardiola con Chygrynsky pascual" y criticar a los que critican, argumentando que así no apoyan al equipo. 

Pensarán que ellos así sí lo hacen.

martes, 20 de mayo de 2014

Tata Martino y un año perdido



La despedida del argentino no se hizo esperar. Justo después de acabar el último partido de Liga donde el Barça volvió a demostrar por enésima vez en la temporada que aunque se le presentaran mil oportunidades iba a perder la Liga por incomparecencia mental, Gerardo Martino apareció en rueda de prensa para anunciar su ya más que sabida marcha del club. Tardó en llegar a tal rueda de prensa ya que se retrasó despidiéndose de sus futbolistas en el vestuario, y luego le faltó tiempo para levantarse tras haber concluido su monólogo de despedida. Una buena representación de lo que ha sido su temporada, recibiendo en sus manos tarde y mal un equipo en descomposición, para luego irse a las primeras de cambio con el rabo entre las piernas y arrepintiéndose de la empresa en la que se había metido.

Se ha notado mucho que nunca había entrenado antes a un grande. El Tata se va más corriendo que andando, intentando dejar atrás lo antes posible la desagradable experiencia que ha vivido en Barcelona. En parte le entiendo, porque ha sido sometido a una presión que nunca antes habría sufrido. Entrenar a un equipo de este nivel es lo que tiene, nadie se libra del susodicho entorno de los equipos grandes. Esto hay que verlo en perspectiva, porque aquellos exjugadores que conforman estos entornos suelen tener la repercusión del que lo ganó todo en su día y del que se le sobreentiende ciertos conocimientos de fútbol. Ni siquiera Guardiola se libra, habiendo ganado cuatro títulos en su primer año, de las críticas de un Beckenbauer desatado. Riánse ustedes de las intervenciones de Cruyff, cuando el jubilado líbero alemán ha salido en prensa criticando a Guardiola más veces de las que el Bayern ha perdido durante la temporada, amén de Liga, Copa, Supercopa y Mundialito ganados. Es lo que hay y hacerse cruces por la influencia de un entorno que siempre ha estado ahí es de necios.

No es excusa justificar los malos resultados culpando del entorno. Los que justifican la desastrosa temporada que ha acabado realizando el Barça en base al poco “apoyo” del entorno, nunca se pararon a escuchar estas críticas, siempre realizadas (o al menos mayormente) de forma productiva, y no quisieron ni aún quieren ver que el enemigo lo tienen en casa. La primera parte de la temporada que el Barcelona dominó en el liderato de la Liga justificó la defensa del Tata por parte de algunos que sabían que mientras los resultados siguieran fructificando, lo demás daba igual. Los que criticaban que con una forma de jugar tan cuestionable, tanto en lo poco trabajado del juego como en lo poco meritorio de las alineaciones, no malmetían por malmeter sino porque según su opinión no se suele llegar muy lejos cuando todo se justifica con los resultados y no hay un trabajo detrás. Lamentablemente el tiempo les dio la razón y la justificación de los resultadistas es que “el Barça ya ha perdido, ya tienen lo que querían”. No hay más ciego que el que no quiere ver ni más sordo que el que no quiere escuchar. La fracción de la culerada que exigía apoyo incondicional estaba comandada por la prensa culé, interesada en lo que le conviene, que ha utilizado al Tata como bien ha necesitado: lo ha defendido a muerte durante la temporada mientras los resultados acompañaban, en la parte importante de la temporada lo ha matado usándolo como cabeza de turco cuando llegaron los malos resultados, y ahora poniéndolo de mártir ante el mal final de temporada. Mientras el equipo se deshacía, el Tata ha cumplido bien su función de parapeto. Los artífices del desastre, olvidados (casi tanto o más que el desastre en sí mismo, encontrar referencias en la prensa culé de la nefasta temporada es casi imposible), y la afición peleada entre ellos.

Los primeros interesados en hablar del entorno ahora, los primeros en criticar en otras ocasiones. A coalición del artículo de hoy del aún más necio @FPerearnau, hablar del poco apoyo que desde el entorno ha tenido Tata Martino por el cual no se ha ganado la Liga es demencial, sobre todo si se busca la comparación con el apoyo que sí tuvo Guardiola. Si buscan en las hemerotecas de Mundo Deportivo y comprueban a la altura a la que los redactores de este panfleto dejaban a Guardiola tras las dos primeras jornadas donde sacó un punto ante Numancia y Racing, por simple lógica el Barça no hubiera ganado nada ese año. Si Guardiola tuvo ese tan aclamado “apoyo”, fue porque Guardiola conquistó a todos con su estilo futbolístico. Y cuando digo a todos, digo al mundo entero.

"Guardiola dejó al Barça B en Segunda B". El pelícano es un cachondo xD

Hablando del entorno, se quiere justificar la incompetencia. Por mucho que les cueste asimilarlo a los rencorosos redactores de MD, Tata Martino no mostró nunca tal dominio de la situación, ni del equipo ni del estilo. Ni siquiera del suyo propio. Tanto los antediluvianos métodos del argentino como su poca mano con unos jugadores que se sabían los dueños del lugar, Martino se ha ido con más pena que gloria, dejando poco que rascar a los culés empeñados en pedir devotamente que nunca se le criticara para que de esta manera el equipo estuviera arriba. Ni jugadas ensayadas, ni estilo, ni estrategia, ni motivación, ni físico. Ya es difícil hacer jugar mal al mejor jugador del mundo que con sus números había maquillado el fracaso de los verdaderos culpables de la situación actual del Barça.

A otros se les criticó mucho más por mucho menos. Con ningún otro presidente (y sí, he dicho bien, presidente) parecía que fuera prioritario el apoyo para que fueran bien las cosas. En las épocas barcelonistas donde el club no está arropado por una prensa interesada, los entrenadores tenían que ganarse el apoyo a base de victorias y juego, sobre todo juego. El resultadismo no ha valido ni en las mejores familias en el Barça. Guardiola, de ingrato recuerdo para los mediocres periodistas que nunca consiguieron que se dejara lamer el culo por ellos, recibe a diario muchos más palos que el actual club azulgrana. Parece ser que ahora sí es necesario estar todos con el Barça, aunque el Barça no se lo merezca. Los carnés de malbasalunista son en estos tiempos muy fáciles de repartir.

Porque al final el Tata sólo era una cabeza de turco. Tras acabar esta horrorosa temporada y anunciar la llegada de Luis Enrique, el Barça ya se ha reforzado más que en los dos años anteriores. ¿Culpa de los entrenadores? No, pues ya sabemos que Guardiola, aparte de por perder parte de la afección del vestuario (los cuales viven mejor sin su alta exigencia de trabajo) se fue porque la directiva actual no quiso acometer la renovación de vestuario que el pedía; Tito Vilanova también pidió refuerzos, inexistentes el primer año, y olvidados en el segundo con la para ellos oportuna recaída de su enfermedad. ¿Tata? Sólo estaba de paso; él estaba ahí para lo que estaba: para pasar el tiempo, mientras el club seguía viviendo de rentas conseguidas por el equipo en denostadas épocas pasadas.

Ahora Luis Enrique viene con el látigo. Se está recalcando que Luis Enrique sí que va a enderezar a esta plantilla a base de disciplina, y que va a tener el mando de todas las operaciones y actuaciones deportivas. ¿Qué quiere decir esto, que el Tata no mandaba nada ahí dentro? Parece claro que no, y la dación de poderes no corresponde a nadie sino a la directiva. ¿Desde cuándo le hace falta disciplina a esta plantilla “que lo ha ganado todo”? ¿Desde hace uno, dos meses? ¿O desde hace dos años, que se llevan tolerando comportamientos lamentables de los jugadores con el consentimiento de los de arriba? 

¿Entonces a este equipo no "lo entrena cualquiera"? ¿Tiene pues culpa el Tata, aparte del consabido arcaísmo de sus métodos, de ser colocado al frente de un grupo de jugadores hipomotivados debido a la tolerante gestión de una directiva que les permitió asentarse en su posición sin necesidad de trabajárselo? Rotundamente no. Ya puedan los partidarios de la censura en Twitter de Mundo Deportivo culpar al entorno de Cruyff y Laporta de crear mal ambiente para no ganar la Liga. Pero que a un equipo cómo éste se le presente cinco o seis oportunidades no buscadas de ganar la Liga y con la extramotivación que habría supuesto querer dedicarle la Liga al fallecido Tito, y acabar perdiendo el título miserablemente en tu propia casa, no es culpa del entorno. Ni de Cruyff. Ni de Laporta. Ni siquiera el Tata es principal culpable. Sí ha sido parte culpable, no nos engañemos, pero los máximos culpables están arriba. Ellos, y los que desde abajo han apoyado sus interesadas maniobras, Mundo Sandritivo a la cabeza. Porque los jugadores, a los que se les achaca falta de orgullo en el último partido, hacen lo que llevan haciendo toda la temporada: más preocupados del Mundial, sin entrenar decentemente, de subir fotos a Instagram y de irse a Las Vegas justo después de estar afligidísimos por perder la Liga. Y si desde el principio coartais a aquellos que criticaban esas actitudes, entonces estabais tolerando estos comportamientos. 

Adiós Tata. Gracias por todo. Si de algo no se le puede achacar a Gerardo Martino es de falta de profesionalidad. En eso ha sido un ejemplo pues nunca ha faltado a dar la cara. Hace bien en largarse de un club donde desde hace mucho tiempo nadie hace nada a derechas. Este verano parece llegar una revolución que debió haber llegado más suavemente los veranos anteriores, haciendo en uno lo que debió haberse hecho en tres, y en los que los dos anteriores se perdió el tiempo en rencores con la directiva anterior que poco o nada favorecían al equipo. Puede que desde la prensa se hable de ti, pero tú ni caso. Ya has visto cómo una encuesta revelaba que el 35% de los culés querría vender a Messi como solución a los problemas actuales del equipo. Ése es el nivel de paniaguadismo en el que la prensa controlada por esta directiva ha anestesiado a la culerada: culpar al mejor jugador de nuestra historia antes incluso que al peor presidente de nuestra historia reciente. Y mientras tanto, el Barça a reforzarse como ya debió hacer el año pasado, cuando esta misma prensa manipuladora tachó el 7-0 ante el Bayern de “accidente”. Ahora los mismos “accidentes” se han producido en Liga, Copa y Champions.


Todo un año perdido. Culpa del Twitter, está claro.